Las Acequias: Identidad de un pueblo que es esencia del tradicional Festival de Verano

Especiales Por Mara
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Cada festival que los pueblos del interior cordobés ofrecen a su gente en las noches de verano, tienen sus particularidades. Aquellas que se dejan en evidencia y que permiten reconocer las idiosincrasias de cada lugar.  Improntas que surgen del conjunto de comportamientos, actitudes, gustos de los individuos que conforman esa comunidad.

Como se evidenció este viernes 13, en Las Acequias, donde funcionarios, vecinos, referentes de instituciones, entre otros, dejaron al descubierto rasgos distintivos, en el inicio de una nueva edición del Festival de Verano.

A modo de reafirmarse como comunidad con sus particularidades, el evento fue organizado para que las mismas reflotaran en cada acción.

Como la elección de artistas que conforman la grilla de las tres noches, del conductor que con su estilo único y su vestimenta fue guiando la velada, los vecinos dejando en una improvisada pista los pasos de bailes y acompañando con palmas permanentes a cada uno de los artistas en escena, el paseo de comidas, donde las fogatas y los aromas típicos de un buen asado se esparcía por doquier, de las empanas criollas, o los pañuelos al viento, que todo fue conformando un paisaje que a los lejos, permitía reconocer el gusto de ese pueblo por aquellas tradiciones folclóricas que se han transmitido de generación en generación evitando que se pierda la vida misma de su pueblo.

El intendente, Gastón Tomatis, durante la conferencia de prensa, confirmó que, a la hora de organizar el festival, lo primero que se pone sobre la mesa es, la idiosincrasia de su pueblo, “porque existen muchos en la región, y si bien son parecidos, el gusto cultural es distinto”.

Por lo que, con el conocimiento que Las Acequias es una localidad conservadora, “con un particular gusto por el folclore tradicional, surge, hace 20 años atrás, este Festival”.

Aunque, para que se terminara imponiendo en toda una comunidad en crecimiento, “le fuimos incorporando algunas cuestiones más relacionadas a la juventud, y también para quienes gustan del cuarteto, y tener una grilla variada para abarcar a todos, aunque, por supuesto, sus raíces crecieron a la par de ese gusto tradicional por el folclore”, subrayó.

Un festival que desplegó particularidades del lugar donde nació

La primera noche del Festival de Verano, se concretó en la plaza principal del pueblo, en cuyo centro, se encuentra el anfiteatro, con escenario propio y espacios que se fueron colmando de vecinos. 

Llegaron de todas las edades con reposeras, mesas, mate, y se fueron acomodando en frente del amplio escenario, que fue el lugar de encuentro de artistas locales y de la región.

Bordeando la silueta de la plaza, se ubicaron los emprendedores que ofrecían productos varios, además el patio de comidas, con cantinas que atraían no solo por aromas que emanaban de sabrosos platos como el típico asado criollo, empanadas, choripanes, sino por la calidez de su fuego que sus llamas ardientes irradiaban a los lejos.

Terminaba de configurar ese entorno, los castillos inflables, los juegos de plazas para los más pequeños y el sendero de coloridas luces que colgaban de las frondosas copas de los árboles para guiar el camino en la noche.

Mientras la gente disfrutaba bajo un cielo estrellado lo que, en el escenario, conductores para todos los gustos fueron animando y presentando según la ocasión. Uno de ellos, con su voz inconfundible, vistiendo bombacha gaucha, sombrero, rastra y botas, se agregaba al cuadro del festival rememorando esas raíces de un pueblo amante del folclore y resistente al pasado.

En un primer momento y como apertura del show artístico, la Escuela Municipal de Folclore deleitó a los presentes con sus bailes mientras que en sus rostros aparecía la emoción de tener la posibilidad de poder demostrar a los suyos, un trabajo impecable que surge del mismo convencimiento de pisar un escenario que les es propio y los identifica.

Esas mujeres y hombres cubiertos por el rojo de sus atuendos le fueron dando paso al blanco que resaltaba de otra de las escuelas de danza, que dejaron todo ante un público deseoso de observarlos.

Era el Ballet Municipal de Bulnes “La Juntada”, que al igual que sus pares, bailaron al compás de ritmos que los identifica y eufóricos por ser la primera vez que pisaban el suelo de este festival.

En la continuidad, Yohana Lanza, una joven artista local, quien comenzaba a transitar su paso por escenarios, fue dejando con su suave voz, melodías folclóricas imposibles de olvidar. 

Y antes del acto protocolar, Gerónimo Ottamendi, otro joven del pueblo, que quedará en la memoria de quienes observaron su desarrollo en escena, por su presencia certera, su voz cautivadora, y la convicción de estar actuando desde el corazón, desde su amor por el quehacer musical folclórico.

Un alto para dar paso al inicio protocolar

Alrededor de las 23 horas, el turno fue para el desarrollo del acto protocolar, ya con la presencia de funcionarios que acompañaron a la población en esta primera noche.

Gastón Tomatis, subió al escenario acompañado por la diputada nacional, Gabriela Estévez junto a su esposo Diego Atala, quien es Coordinador Ejecutivo PAMI ugl Córdoba, por los intendentes, Andrés Passero Garay de Reducción, Omar Farías de Bengolea, Martín Toselli de Bulnes, presidente comunal de Las Isletillas, y funcionarios del gabinete local.

Luego de entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, el intendente, Gastón Tomatis expresó en primer lugar que, los comienzos del festival de verano fue una iniciativa del anterior intendente, 

Recordó a Luis Stanicia,  ex mandatario, quien expresaba que para que la comunidad trascienda desde lo cultural, debía tener su festival, “por lo que fue para él, es un sueño hecho realidad”.

Correr detrás de este sueño, le implicó al anterior ejecutivo, concretar la obra del escenario en la plaza principal.

Tomatis acotó que cuando asumió, tomó la decisión de continuar con esa costumbre de hacer el festival, “y más cuando la gente lo requería, por eso llegó para quedarse no solo en esta localidad sino también en toda la región”, subrayó.

Reconoció, y por eso agradeció a vecinos e instituciones que, a pesar de la situación económica, colaboran con el festival de una manera tan especial, para que cada año recobre su significado.

Por su parte, la diputada provincial, Gabriela Estévez, en consonancia con las palabras de Tomatis, reconoció al exintendente por la iniciativa y al actual mandatario por continuarlo, a pesar del esfuerzo de sostener el festival, aún en tiempos económicos complicados, para que la gente del pueblo siga teniendo este espacio para encontrarse, compartir y divertirse en comunidad.

Valoró el accionar de Tomatis, al estar en permanente búsqueda de soluciones para mejorar la vida de la población, “como la pueden tener quienes viven en las grandes ciudades”, dijo.

Es por esto, “que tanto el festival, como las cosas que fue trayendo, son puro mérito del señor intendente, por su voluntad, su dedicación y amor por el pueblo”.

Anunció que, desde el Ministerio de Cultura de la Nación, se envió un aporte de un millón de pesos para el festival. El cheque fue entregado por la funcionaria, en el mismo acto.

Por último, señaló que seguramente a lo largo de todo el año van a seguir acompañando con gestiones, porque pretenden promover el crecimiento del interior profundo de la provincia, ya que es la única manera, “que se puede desarrollar una provincia, un pueblo, un país cuando se crece desde el interior hacia el centro”.

Culminó al expresar que cree profundamente en la necesidad de desarrollar el interior profundo, dándole mejores condiciones de vida a los vecinos, pero por sobre todas las cosas “alimentando ese maravilloso orgullo de ser vecino y vecina de un pueblo del interior de la provincia de Córdoba”.

El show debe continuar

Mientras, en una carpa montada detrás del escenario, funcionarios y periodistas ahondaban en temas varios, los grupos musicales se fueron presentando en la segunda parte de la noche, ya jornada del sábado, como Los del Olivo de Bengolea, Trío Sachero y Ramiro Luna.

Cada uno de los grupos dejó su impronta, aunque reafirmado el sentir de un pueblo. Aquel que los fue acompañando con alegres danzas desde sus cómodos lugares o desde una pista improvisada a la par del escenario.

El ambiente que se terminó de configurar por cada acción fue ameno, relajado, con disfrute pleno, donde no hubo lugar para desencuentros, ni tiempos para tantas palabras, cuando todo estaba preparado para festejar el poder reencontrarse una vez más, gracias a un espectáculo que el tiempo y la gente se encargó de afianzar.

(Lic. Mara Audicio)

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