El rey desnudo y el Antón Pirulero

Política Por Luciano Giuliani
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Alberto Fernández está en una encrucijada, los gobernadores y el cristinismo han decidido poner su cabeza en la picota, creando de esta forma una crisis institucional desmedida e inusitada.

El pueblo argentino que viene aguantando una inflación galopante que roza los tres dígitos ahora también debe aceptar una pelea absurda que puede llevar a la peruanización de la política y agregar a los errores de este gobierno la sedición al orden constitucional por el desconocimiento de otro poder del Estado.

El operador tras este cataclismo es el ministro del interior, Wado de Pedro que ha representado durante estos dos años al Estado Nacional en las distintas instancias de mediación con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Su tarea, lejos de ser exitosa, ha llevado hasta las últimas circunstancias un conflicto que podría haberse resuelto mucho antes.

Ahora, el asunto está en manos del Procurador del Tesoro, otro hombre fuerte de Cristina, Carlos Zannini, quien al igual que, De Pedro, forman parte de la crema de los derechos humanos oficialistas en el país y del riñón más íntimo de Cristina.

Zannini ha tomado un camino que no resuelve nada, pero dilata en el tiempo el conflicto dejando un poco más desprotegido al presidente.

La estrategia del Procurador del Tesoro es solicitar un recurso in extremis para que la Corte revea la decisión, pero a la vez exige la recusación de los jueces de la Corte Suprema, la metáfora del boxeo que podríamos utilizar es la de "tirar piñas al boleo hasta que suene la campana".

Alberto Fernández, hace recordar a aquel viejo cuento que se llama el rey desnudo, en el que un sastre estafador y toda una corte falsa y obsecuente le dice al rey que su vestido es maravilloso, pero al salir a la calle la gente se burla de su evidente desnudez.

Por ahora los gobernadores junto a,  Wado De Pedro, arrinconan al presidente exigiéndole lealtad partidaria antes que lealtad a la Constitución, un juego peligroso para un presidente débil que no cuenta con demasiados aliados para hacer valer su posición.

Esta semana, la vicepresidenta hará su reaparición pública en el distrito de, Jorge Ferraresi,  para inaugurar el polideportivo "Diego Armando Maradona".

El cristinismo ha optado por ahondar la imaginaria grieta ahora entre los titulares de la diez de la selección, que nos han traído la Copa del Mundo, otra de las batallas ideológicas fútiles del cristinismo jacobino.

Se espera en el Frente de Todos, las definiciones de la vicepresidenta para ordenar una estrategia que les permita sacarse de encima el lastre de, Alberto Fernández, y poder ya posicionar una nueva figura presidenciable para así entonar aquel viejo canto de sirena del kirchnerismo llamado, "jugada maestra".

Sergio Massa, por estas horas, mira su perchero y aún no se anima a probarse el traje de candidato, tiene miedo de ser otro "rey desnudo" de Cristina.

Mientras algunos temen ser el rey desnudo de Cristina, en el Frente de Todos, queda claro que varios prefieren jugar al Antón Pirulero para que cada cual atienda su juego. 

En Argentina la política es tan vertiginosa que ni una copa del mundo cierra la grieta. El pragmatismo y el poder no se toman feriado.

(Por Luciano Giuliani)

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