Espejitos de colores / el pacto para el saqueo

Opinión Por Luciano Giuliani
El poder siempre está dispuesto a conformar con poco.
cronista
Foto: El Cronista

Ayer resultó una condena tibia, producto tal vez de la falta de pruebas, o quizás para no ir a fondo y comprometer a quienes han sido jefes de gabinete, o también porque hay un acuerdo de gobernabilidad perverso, siniestro con el que se garantiza el saqueo.

Con la sentencia de ayer le dieron un gustito a los que quieren ver presa a Cristina y de paso la desligaron de ser jefa de una asociación ilícita para no desmoralizar a su tropa. ¿Curioso, no?

El dato real, duro y crudo es el de la economía, mientras Sergio Massa busca mayor endeudamiento el dato del aumento de la pobreza es alarmante.

País pobre, políticos ricos.

En un año hubo un millón más de pobres y el patrimonio de Máximo Kirchner aumentó en varios millones, lo mismo que el de Mauricio Macri.

Mientras Cristina y sus seguidores hablan de proscripción, ella mantiene los hilos del poder en un gobierno que ha dilapidado la esperanza que se le depositó en 2019.

La gente común elige que comida saltearse, los sindicatos paran si la tocan a Cristina pero no paran porque 1 de cada 3 empleados formales son pobres.

Argentina es un país rico con un pueblo pobre.

Mientras el mundo nos mira con deseo para hacerse de nuestros recursos, ese oscuro pacto de gobernabilidad para el saqueo hace que oficialismo y oposición le cedan nuestras aguas a Israel, el lago escondido a Inglaterra, la mineria a la Barrick, Vaca Muerta a Chevron y el granero del mundo a Cargill.

La pelea de argentinos es el teatro anti disturbios que sirve para consumar el saqueo.

Agregado a ello, el avance del narcotráfico y la inseguridad.

Tenemos un gobierno que ha elegido meternos en un juego de espías para llevar a todo un pueblo al chiquero de la política por "temor" a que vuelva la derecha y una oposición en espejo haciendo lo mismo por "temor" al populismo.

En Argentina siete de cada diez pibes son pobres, eso habla del presente pero impacta en el futuro.

Mientras los fanáticos defienden ricos, sus vecinos se vuelven pobres y el envilecimiento de los fanáticos es por romper el tejido social porque todo lo que no sea de un lado u otro de la grieta debe desaparecer.

El elefante blanco que se omite ver en la realidad chiquita de los fanáticos es que están desintegrando la Argentina porque para saquear una nación hay que dividirla, desmoralizarla y tenerla entretenida.

Decía San Martín que cuando la patria estaba en peligro todo era válido excepto no defenderla.

Hay una dirigencia que debería estar a la altura de las circunstancias, si no surge tal vez sea hora de que el pueblo se organice y ponga fin al saqueo.

Sólo el pueblo salvará al pueblo.

Luciano Giuliani

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