Juegos de poder

Opinión Por Luciano Giuliani
OIP

Juntos por el Cambio se encuentra en una encrucijada que favorece las oportunidades electorales del Frente de Todos.

Rodriguez Larreta y el radicalismo trabajan denodadamente para pulverizar las chances electorales de Patricia Bullrich y sus candidatos en los distritos más importantes del país.

En Córdoba con la imposición de Rodrigo de Loredo, un candidato que tal vez sea potable en un futuro pero que claramente hoy no es competitivo frente al actual intendente de Córdoba.

En Buenos Aires con la creación de candidatos, lo cual es una forma de debilitar la figura de Jorge Macri, el candidato de Patricia Bullrich.

La pelea de las palomas para evitar que lleguen al poder los halcones parece darle algún vuelo al radicalismo y les da alguna esperanza de ser socios con alguna participación en el gobierno de ganar las elecciones nacionales, lo que subsanaría el ninguneo de cuatro años que tuvieron con Mauricio Macri como presidente.

Hay un termómetro de la política que indica que las opciones progresistas o de centro izquierda no tendrían grandes chances electorales, sin embargo la elección de Estados Unidos y la de Brasil podrían abrir un escenario alternativo.

En Córdoba la figura de Luis Juez, el candidato de Patricia Bullrich parece consolidarse a pesar de no contar con un aparato importante y no contar con municipios y comunas en el interior provincial como el radicalismo, sin embargo el dirigente parece ser la síntesis del cansancio de veinticinco años de gestión de un peronismo a la cordobesa, algo que el radicalismo no está dispuesto por el momento a aceptar.

Por ahora los halcones y las palomas creen que viene una elección fácil en un país difícil sin darse cuenta que tal vez ese sea hoy su talón de Aquiles.

El ánimo social no parece estar muy contento con internas partidarias, egos dolidos y maniobras de ajedrez político, y lo que es más importante, el peronismo comienza a percibirse competitivo y no duda cuando olfatea la debilidad del adversario si lo que está en juego es el poder.

Tras el mundial se cocina mucho, y ya sabemos que lo que es hoy debilidad mañana puede ser fortaleza.

En última instancia, si lo que se discute es el poder, la debilidad es inaceptable y la resignación no hace historia.

por Luciano Giuliano

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