En Reducción está "Mi lugar"

“El Camino marca una dirección. Y una dirección es mucho más que un resultado” (Jorge Bucay).
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Nair Nievas, nació en la ciudad de La Carlota, e impulsada por su vocación de encontrar un espacio donde construir su proyecto de vida, decidió emprender un camino que la llevó a la localidad de Reducción. Allí abrió las puertas del espacio de inclusión denominado “Mi Lugar”, como una manera de dar cobijo a personas adultas con discapacidad.

Para ese sueño debió golpear muchas puertas, pedir ayuda, conocer la realidad de una comunidad y así sembrar lo que con el tiempo logró cosechar…el amor de quienes valoran su trabajo. 

En un comienzo nada fue fácil, pero con el correr del tiempo y el hacer visible su lucha, logro echar raíces para poder proyectar.

“Mi Lugar”, es un taller inclusivo donde asisten personas adultas con diversas discapacidades y que el tiempo se encargó de invisibilizar.

El taller funciona desde hace dos años y Nair llegó hace ocho años al pueblo. Recuerda que, se tomó un tiempo para iniciar un recorrido por sus calles, conocer cada una de las instituciones, escuelas y ahondar en las realidades de los habitantes, “y la verdad quedé muy sorprendida porque esta comunidad tiene 331 años, 3000 habitantes y nunca tuvo un espacio para abordar las problemáticas de las personas mayores con discapacidad”, indicó al inicio de la nota.

“Y al encontrarme con esta realidad supe que era el lugar para hacer realidad mis sueños así que, tomé una hoja y comencé a proyectar”, a sabiendas que no sería tan fácil porque no contaba con recursos humanos ni económicos. Pero eso no la detuvo, y su lucha la llevo a concretar el primer paso del sueño proyectado en ese papel.

Es así como visitó cada hogar de la comunidad con la intención de juntar firmas para recibir el apoyo de abrir ese espacio y así ser aprobado por la municipalidad.

Pero, además, para tener fundamentos a la par de las firmas, “llegué a cada hogar donde sabía que habitaba alguien que podía necesitar de un espacio”.

"Realicé un relevamiento para conocer cuáles eran sus necesidades, que tipo de diagnóstico tenían, y la verdad que me llevé una sorpresa porque muchas personas habían quedado totalmente aisladas de la sociedad y que jamás tuvieron oportunidades y que ni siquiera fueron escolarizados, ni habían recibió rehabilitación”.

Y por, sobre todo, lo que más le llamo la atención es que los vecinos, en su gran mayoría no conocían esta realidad de vivir con vecinos en estas condiciones.

Con ese diagnóstico en mano armó el proyecto donde se explayó en aquellas demandas de los adultos con discapacidad y abarcó temáticas como, reinserción social, autonomía, rehabilitación, entre otros.

Con las firmas, y el diagnóstico plasmado en el proyecto, “decidí llegarme hasta el estado municipal en busca de un espacio”.

Ese mismo proyecto lo presentó, además, en el Concejo Deliberante, pero “en ese momento no obtuve respuestas”.

Así que, ante esta negativa, Nair decidió acudir al Coordinador del departamento de Discapacidad de Río Cuarto, quien le fue indicando los pasos a seguir, mientras pensaba en donde abrir ese espacio, “es así como decidí reunir a los padres y entre todos armamos la primera actividad que fue un viaje recreativo a la ciudad de Río Cuarto, para participar del baile de la inclusión que se hace cada mes en un boliche, y por suerte la municipalidad nos prestó el medio de movilidad”.

Nair en este punto dijo que mientras viajaban muchos padres aducían que era la primera vez que salían de su pueblo, “y eso me hizo prometerles que haríamos todo lo posible para hacer otro viaje”.

Cuando volvieron de esa primera experiencia y con la promesa ya hecha, “a la semana nos pusimos a trabajar en juntar dinero para el nuevo viaje, esta vez a Carlos Paz”.

El impedimento económico parecía que sería una constante, pero no íban a rendirse, “entonces nos hicimos notar en la comunidad para recibir su apoyo, y salimos a la calle con el rastrojero bochinchero y el chancho móvil y todos vestidos con disfraces, a repartir números que no tenían costo fijo, sino que la gente ponía en la cajita lo que quería y luego sorteamos premios que nos habían donado”.

También hicieron empanadas, “y el dinero recaudado nos permitió ir a Carlos Paz, todo uno día, con almuerzo, entrada a Pekos, el viaje…y fue un día más que mágico para todos”.

Esa movilización, donde la gente puedo verlos y saber cuánto podían hacer por esas personas, les dio la oportunidad de que el intendente levantara el teléfono, los llamara y los invitara a la municipalidad.

En esa reunión se les ofreció un espacio y además la posibilidad de poner en práctica otros de los sueños de Nair, de contar con una colonia de verano para ese grupo de personas.

Así que, comenzaron a funcionar en un espacio cedido en la Guardería Municipal, “pero al poco tiempo nos agarra la pandemia, donde durante un tiempo no pudimos hacer nada, pero cuando todo vuelve a la normalidad, regresamos a nuestro espacio y ahí comienza la lucha de conseguir todo lo que necesitábamos para funcionar”.

Es así que decidieron realizar una campaña solidaria no solo en la localidad de Reducción, sino también en Las Acequias, Alejandro Roca, La Carlota, “para recibir donación de material lúdico, y es así que nos dieron muchas cosas y arrancamos”.

Nair cuenta que esta necesidad de ayudar a quienes no pueden solos siempre estuvo en su ser. En este punto abre su corazón para contar que fue madre con apenas 15 años, “y no pude terminar mis estudios, aunque luego los hice de grande, y siempre estuvo en mí, trabajar en esto, estudiar para poder saber cómo hacerlo".

Es así como inicia sus estudios de Educación Especial, “y es ahí cuando me sale la oportunidad de trabajar en el cuidado de una joven con autismo”.

Cuidar de esa niña le dejó más que enseñanzas, pero por sobre todo reafirmar su convicción de hacer algo por ellos. 

Eso le dio el puntapié para arrancar de lleno, luego de la pandemia, en ese espacio de la municipalidad, “aunque dependemos de las colaboraciones de los vecinos, y todo lo que los chicos hacen en este espacio y que venden, que en realidad es enseñarles a trabajar en su autonomía, en su socialización”.

Porque allí las personas, “no solo trabajan para ayudar a mantener el lugar, sino que además les queda un porcentaje de ganancia que cada uno se lleva para sus gastos personales”.

Nair cuenta que fabrican, cada día, pan, en alguna oportunidad hicieron macetas biodegradables que vendieron, huerta, “pero además ellos mismos se cocinan tortas para sus meriendas, es decir que se les enseña a hacer autosuficientes”.

La huerta al igual que todo lo que allí se logró fue gracias a la colaboración de la comunidad, “como por ejemplo el CENMA que, a través de un proyecto comunitario, nos ayudaron a conseguir todas las herramientas para que el año próximo podamos finalmente llevarla a cabo”.

Y otra de las iniciativas es comenzar con clases de música, “y ya contamos con varios instrumentos…así que imagínate que desde que arrancamos fue todo un esfuerzo de ir adquiriendo lo que necesitábamos para trabajar”.

Nair es consciente que si hubiesen contado desde un principio con todo lo necesario hoy la realidad sería otra, “y la verdad que nunca tuvimos un subsidio, nada, e incluso nos queda pendiente el tema de la rehabilitación, que aún no contamos con los profesionales”.

Acota que además dan particular a chicos que tienen algunos inconvenientes en cuestiones de aprendizaje en las escuelas “a quienes ayudamos con una hora diaria”.

Actualmente asisten alrededor de 10 personas, desde la más pequeña que tiene 12 años hasta Hugo, de 57 años.

En relación a Hugo, cuenta que tuvo una vida muy difícil, su mama falleció, no tiene un certificado de discapacidad y es sordo, y nunca estuvo escolarizado…"Una vez lo llevé a tomar un helado, donde me contó que era la primera vez que lo probaba y la verdad que lloré, porque no podía creer que algo tan simple hiciera tan feliz a alguien”.

Acompañan a Nair en el trabajo otras dos personas, Soledad y Alejandra, con quienes comparten la tarea del lugar, "y la municipalidad nos otorga una beca a cada una".

Una tarea que pasa por ayudar a quienes no pueden solos, por su condición de discapacidad, porque nunca fueron escolarizados, ni mucho menos recibieron rehabilitación, que no saben cómo desenvolverse socialmente porque nadie los ayudó o porque simplemente quienes estuvieron a su lado, no pudieron o no encontraron puertas que se abrieran.

Pero hoy está “Mi lugar”, donde cohabitan personas dispuestas a ayudar y otras con muchas ganas de recibir, pero también de dar.

Sacan, cada día, de la galera, aquello que los ayuda a traer luz para hacer más visible la oscuridad a la que estaban inmersos.

Nair inició este camino sola, y en él fue encontrando personas que la fueron ayudando, pero aún falta mucho, y aunque salir de vez en cuando a recorrer las calles del pueblo de Reducción, disfrazados con atuendos divertidos y transportados con creativos medios como el chanco móvil o el rastrojero bochinchero, les permita que manos solidarias les den lo que les falta, es un permanente peso para todos…porque lo ideal sería que eso no pase.

Lo ideal sería llegar cada día, abrir las puertas de Mi Lugar, y contar con todo lo que la vida los privó.  Harina para fabricar el pan de cada día. Herramientas y semillas para hacer la huerta. Una alcancía con dinero para hacer viajes recreativos como los bailes de inclusión a Río Cuarto, a parque ecológicos, de diversión, a ciudades turísticas. Profesionales que los ayuden a transitar la vida de manera menos pesada. De contar con pinturas de colores para embellecer macetas.

Esa debería ser la verdadera preocupación de quienes hoy están ahí. Preocupación que simplemente sanaría con la sincera mirada de quienes algunos, se encargaron de no ver.

Para Nair fue su proyecto de vida. Un sueño dibujado en un papel. Pero hoy convertido en una necesidad que no tiene vuelta atrás para aquellos adultos...porque Nair sería incapaz de no darle a Héctor la posibilidad de saborear muchos helados más.

Una Muestra de Mi Lugar

Este viernes 4, desde las 20 horas en el Salón Municipal se realizará una muestra donde estarán presentes artistas, grupos de danza de la localidad y zona, además habrá premios sorpresas, dj en vivo, cantina.

Para Nair y toda su gente la intención es que la población y la región se acerquen y conozcan su realidad pero que además disfruten de una jornada más que agradable.

(por Lic. Mara Audicio)

Redacción Sur Cordobés

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