Alejandro Roca: brindan recomendaciones de cómo cuidar a los animales porque ellos "también sienten"

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Mora

Este 29 de abril se recuerda en Argentina, el Día del Animal. Fecha que  se celebró por primera vez el 2 de mayo de 1908 por iniciativa del presidente de la Asociación Protectora de Animales, Ignacio Lucas Albarracín, junto con el director del Jardín Zoológico, Clemente Onelli, quienes propusieron realizar en Buenos Aires una Fiesta del Animal.

En principio, la celebración se organizó para el 29 de abril de 1908, sin embargo ese día llovió y la fiesta tuvo que ser reprogramada, por esa única vez, para el 2 de mayo.

Albarracín participó de estas celebraciones hasta su fallecimiento que, casualmente, se produjo un 29 de abril de 1926 a causa de un paro cardíaco. Esta coincidencia de fechas ha dado lugar a algunas dudas o acepciones erradas respecto de la fecha en que se celebra el Día del Animal aquí en Argentina. Lo cierto es que el festejo llevaba alrededor de veinte años en ser celebrado antes del fallecimiento de Albarracín. (Fuente Uno)

En recordación de la fecha desde la municipalidad de la localidad de Alejandro Roca brindan una serie de recomendaciones que tienen por objetivo generar en toda la población el respeto y cuidado que merecen todos los animales, porque "ellos también sienten":

* NO ABANDONE PERROS NI OTROS ANIMALES.
* PROCURE QUE EL ANIMAL ESTÉ BIENALIMENTADO E HIGIENIZADO.
* CUMPLA CON LA VACUNACIÓN PERIÓDICA OBLIGATORIA DEL ANIMAL
* EVITE CRÍAS NO DESEADAS.
* BRÍNDELE ADECUADA ATENCIÓN DENTRO DE SU DOMICILIO, EVITANDO MOLESTIAS Y DAÑOS A SUS VECINOS.
* EN LA CALLE, CONDÚZCALOS CON LOS MEDIOS DE SUJECIÓN ADECUADO(COLLAR, CORREA, EVENTUALMENTE BOZAL) POR SU SEGURIDAD Y LA DE LOS DEMÁS.

¿Quién fue Ignacio Albarracín?

ignacio albarracín                  El Dr. Ignacio Lucas Albarracín había nacido en Córdoba el 31 de julio de 1850, el día de San Ignacio de Loyola. Fue bautizado con los nombres Lucas Ignacio Emiliano. Sus padres fueron el coronel Santiago Albarracín, emparentado con Sarmiento, y Flora Rojo, quien a su vez era familiar de personajes sanjuaninos como Guillermo Rawson (primo), José Rudecindo Rojo (padre), Camilo Rojo (hermano) y Anselmo Rojo (tío).

Recibió su educación primaria en San Juan. Después de haberse recibido de bachiller en el Colegio Montserrat en Córdoba, llegó a Buenos Aires, cuando aún no existía la Capital Federal, donde egresó con el título de doctor en jurisprudencia de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires el 1 de mayo de 1873.

Atendió a Sarmiento como su secretario personal durante un tiempo, supuestamente durante la época postpresidencial del mismo, algo que resultó en una profunda amistad y un trato afirmado en la casa de Flora Rojo, su madre, donde personas prominentes como Bartolomé Mitre, Guillermo Rawson y Sarmiento solían reunirse para cenar y discutir.​

Dueño de una modesta fortuna, más que suficiente para su sencillo modo de vivir, pronto encontró lo que fue el objetivo de su vida y por el que lucho hasta su muerte: la necesidad de defender a todos los animales, entendiendo que aún aceptando su inferioridad con respecto al hombre no había necesidad de martirizarlos, castigarlos o gozar de su dolor.

Albarracín inició su cruzada contra la doma de potros, la riña de gallos, las corridas de toros, la crueldad en la matanza para faenar animales, el tiro a la paloma, la protección a los equinos de tiro (logrando la obligación de colocarle protección en la cabeza en los días de verano), en fin, un sinnúmero de cosas en las que trasuntaba su amor a la naturaleza y el culto civilizado de la vida.

Asimismo, luchó contra la maldad cinegética, condenó con admoniciones rotundas el oprobio de los zoológicos que priva de la libertad a las águilas, que degenera el impulso natural de félidos y enferma de nostalgias indecibles a todos los demás animales. Además se opuso el maltrato de las comunidades indígenas.

Fundación de la Sociedad Argentina Protectora de los Animales
Fundador, junto con Sarmiento, Mitre, el reverendo J. F. Thomson, Guido y Spano y V. F. López, fue primer secretario, presidente popular y vitalicio de la Sociedad Argentina Protectora de los Animales, integró la Liga contra la trata de blancas y presidió el comité de moralidad pública, pero por sobre todas las cosas fue enfervorizando más —día a día— su dedicación por animales; constituyéndose en un arquetipo legendario y un símbolo, conformando además un anecdotario que no solo contenía gestos, actos valiosos y bellas acciones, sino siendo objeto también de la caricatura, el sarcasmo y hasta la burla de los que nunca alcanzaron a comprender la superioridad de su espíritu.7​

Al final de su vida, Albarracín ya era un hombre que pertenecía más a los perros, a los caballos, a los pájaros, que a su familia constituida por su esposa Sara Bibiana Carranza Davison, quien aceptó abnegadamente que este preclaro hombre sacrificara sus negocios, su casa y hasta un mayor bienestar por esta pasión. De esta unión nacieron nueve hijos: Ignacio Jorge, Sara María, Mario Enrique, Raquel Margarita, Enrique Pedro, Flora Carmen, Raquel Margarita, Arturo Santiago y María Dora.

Residió en Tigre, Capital Federal y Lomas de Zamora.

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