De Punta del Sauce a Villa Real La Carlota

Especiales Por Norma Peiretti
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Estas tierras formaron parte de la Gran Merced de los Cabrera. Habían sido heredadas por los descendientes de Jerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba.

Uno de sus primeros pobladores fue el Sargento Mayor Francisco de Oyola quien en 1737 llevó adelante la construcción de la capilla de Nuestra Señora de la Merced dotándola de una imagen y de sus ornamentos. 
El Coronel Don Rafael Nuñez, Marqués de Sobremonte, por entonces Gobernador Intendente de Córdoba, fue un gran impulsor de las poblaciones de frontera.

Decidió iniciar un largo trámite ante el Rey Carlos IV de España para jerarquizar al Fuerte Punta del Sauce que estaba habitado por ese entonces por unas 800 almas.
En la ciudad de Aranjuez el monarca firmó la Real Cédula que transformó al Fuerte Punta del Sauce en Villa Real de La Carlota. Fue nombrada así en homenaje “a su augusto nombre”. Su gestión se concretó el 12 de abril de 1797. 

Además declaró Patrona a la Virgen de la Merced y por patrono a San Juan Nepomuceno.
Esta disposición permitió la organización administrativa y política de la  Villa  instituyéndose un  Cabildo. Fue un hecho trascendente para la población ya que fue uno de los tres únicos Cabildos que tuvo Córdoba en la época colonial. Funcionó hasta 1824.

Entre 1805 y 1810 la Villa Real tuvo un período de gran prosperidad y su población llegó a los 1500 habitantes. Después de Córdoba era la población más importante de la provincia.
La Carlota, “la mimada de Sobremonte”, siguió su marcha.  1833 se creó la Municipalidad. En 1891 pasó el ferrocarril y con él llegaron los primeros inmigrantes. 
El progreso avanzó en todas sus dimensiones y en 1978 alcanzó el rango de ciudad.

A 225 años de la firma de la Real Cédula nuestro compromiso como ciudadanos es mantener viva nuestras raíces en homenaje a quienes lo dieron todo por un futuro mejor.

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