María Benita Arias: en el bicentenario de su nacimiento

Especiales Por Norma Peiretti
multimedia.miniatura.89041e10932a024f.696d616765735f6d696e6961747572612e6a7067

Esta humilde Sierva de Dios nació en Villa Real de La Carlota el 3 de abril de 1822. Fue bautizada el 30 de mayo de ese mismo año por el sacerdote Francisco Fray Claudio Henestrosa en un oratorio que reemplazaba a la Iglesia Parroquial. La misma  había sido destruida por la furia del río el año anterior.

María Benita Arias era descendiente directa de Juan de Garay, segundo fundador de Buenos Aires; de Hernando Arias de Saavedra, gobernador del Río de la Plata, y de Gerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba.

Después de su nacimiento Benita fue confiada a los esposos Manuel Mena y Florencia Videla que eran esclavos libertos. Él era pardo y ella era india. 
Ellos la ampararon como si hubiese sido una hija verdadera.

Fue creciendo en la pobreza pero en un ambiente de respeto, orden, buenos hábitos y principios que influyeron notablemente en su virtuosa educación.
Corría el año 1829, tiempo de unitarios y federales. Ante el intento por parte de la familia de Benita de recuperarla los esposos Mena decidieron  marcharse. Se incorporaron a una tropa de carretas que viajaba hacia Buenos Aires y se instalaron en Salto.

En ese lugar la niña comenzó a transitar un místico camino hacia la fe.
Cuando tenía 16 años escuchó a unos Sacerdotes Franciscanos que fueron a misionar a Salto. Entonces decidió que sería religiosa y entraría en una Congregación de Hermanas.

En 1860, y después de haber fallecido sus padres adoptivos, resolvió fundar una Congregación dedicada a la Adoración de Jesús Sacramentado, atención de niñas huérfanas, desprotegidos, enfermos y ancianos.
En 1870 viajó a Roma con el fin de solicitar el permiso a su santidad Pío IX para fundar el Instituto.

El 9 de noviembre de 1872 recibió el permiso canónico para comenzar su anhelada obra.
El 21 de noviembre de 1876 vio realizado su sueño pues quedó fundado el Instituto de Siervas de Jesús Sacramentado ejerciendo Benita el cargo de Superiora General. Llevó adelante una importante acción social en favor de los más necesitados.

Falleció el 25 de septiembre de 1894 rodeada de las hermanas de la Congregación.
En 2014 el Papa Francisco reconoció “sus virtudes heroicas” pasando a integrar Benita la nómina de los venerables argentinos que esperan la plenitud de su santificación. 
La Carlota, el solar que la vio nacer, la recordará siempre. 

Está presente a través de su nombre en una calle, en la capilla del Santísimo Sacramento de la Parroquia, en la Ermita que se construyó con motivo del centenario de su fallecimiento y en el IPET 100.
El Hogar Mi casita estuvo a cargo de la Congregación de las Siervas de Jesús Sacramentado. Fue creado en 1991 y dejó de prestar su noble servicio a la comunidad en el 2013.
A través de su obra religiosa María Benita Arias nos dejó como enseñanza que debemos ser colaboradores y solidarios con el   prójimo a través de esta hermosa y profunda frase.
“SER CONSTANTES EN HACER TODO EL BIEN POSIBLE”

Te puede interesar