En el Día del Aborigen Americano, Alejandro Roca recuerda la leyenda de la India María

General 19 de abril de 2021
cultura alejandro

Como cada 19 de abril se recuerda el Día del Indígena Americano, y desde el ámbito educativo se promueve la reflexión sobre el sentido y alcance de la fecha.

En este sentido, la docente Esther de Ancheta y alumnos de séptimo grado de la Escuela El Gran Capitán de dicha localidad, concretaron un trabajo que versa sobre la leyenda de la India María y que desde el Área de Cultura de la Municipalidad de Alejandro Roca, recuerdan.

Cabe señalar que la fecha  conmemora la visibilización de los pueblos originarios americanos a partir de la realización del 1er Congreso Indigenista Interamericano. En ese acto, los Estados Americanos suscribieron el Documento de Pátzcuaro en el cual se instituyó el 19 de abril como el “Día del Aborigen Americano”.

Cada conmemoración encuentra en la coyuntura un nuevo sentido. En momentos donde el alcance global de la pandemia Covid-19 ha llegado a nuestro continente y teniendo en cuenta el exacerbamiento de acciones y discursos que obstaculizan la convivencia y respeto de la diversidad, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) pretende vincular el Día del Aborigen Americano a una serie de recomendaciones para defender a los pueblos originarios de actos de discriminación.

 La Leyenda cuenta que "algunos viejos pobladores que en las estancias de Roca vivió una india llamada "María" que junto a su hermano Manuel, el Gral. Roca había rescatado de una toldería. Siendo aún niños los trajo a sus tierras, los bautizó y les dio el apellido Roca. El indio Manuel fue trasladado a Río Cuarto donde debía atender sus bienes.
La india María quedó en Alejandro. Vivió en la estancia, nadie sabe cuántos años, pero murió siendo ya una anciana.
Era una mujer baja, muy corpulenta, morocha, con el cabello largo y renegrido recogido en dos trenzas. Con aire tranquilo y encerrada en ese mutismo que caracteriza a los de su raza, era por todos respetada y los peones la llamaban "la dueña". Se destacaba por el profundo respeto y amor por el ser humano.
Cariñosa con los niños, a los cuales obsequiaba ricos caramelos cuando visitaban la estancia. Encerrada quien sabe en qué recuerdos de su familia y su niñez solía permanecer largas horas sentada bajo un frondoso árbol del patio.
Era gran consumidora de aguardiente, bebida que le preveían sus patrones, hasta que un día, envuelta en los vahos del alcohol se quemó y desde ese momento se le cortó el suministro, aunque ella siguió consiguiéndolo por sus propios medios.
Solía saludar diciendo "marí-marí", la repetición de la palabra otorgaba magnitud o mayor importancia a lo que dicen. Marí significaba diez en su idioma. En su tribu utilizaban el sistema de numeración desconociéndose cómo lo aprendieron.
Trabajaba y lavaba la ropa a peones y colonos, y tenía como costumbre grabado en su mente "peso cincuenta", a todos cobraba peso cincuenta, por lavar una camisa o una pila de ellas.
Cuando concurría al pueblo compraba diversas mercaderías que colocaba en bolsitas y las repartía entre la gente pobre y necesitada de la población, dejando traslucir con ello su espíritu cristiano y su amor al prójimo.
Más tarde, ya anciana, la india fue trasladada a San Julio, otra parte de Santa Clara próxima al pueblo.
Hablaba nuestra lengua entremezclando palabras de su lengua natal, lo que hacía que no se le entendiera mucho y eso era una de las causas de que se encerrara en ese mutismo que la caracterizaba.

Tuvo una larga existencia, quizás 102 años calculan algunos, quizás más. Años que le habrán parecido interminables al sentirse separada de su tribu, de su tierra, de sus hermanos de raza. Años que alimentados por su espíritu cristiano consagrara a hacer el bien. Ese bien que en los momentos de su muerte otro cristiano no supo darle. El mayordomo que estaba en esos momentos, a su muerte, la hizo cargar en un carro tirado por caballos y llevar al cementerio como si fuera un despojo, contrariando las órdenes de sus patrones, quienes al recibir la noticia quisieron que se le dé cristiana sepultura con todos los honores que ella merecía". (año 1988)

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