La Carlota: En el denominado "Shopping de los pobres" encuentran una Yarará

General 05 de abril de 2021
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El basural a cielo abierto que depende de la Municipalidad de La Carlota, se ubica detrás del cementerio, a escasamente 2 kilómetros del ejido urbano. En ese lugar, que hace algunos años, se ha iniciado un proceso lento de erradicación, asisten muchas familias en busca de aquellos residuos que luego pueden comercializar o bien llevar a su hogar.

En ese lugar donde vecinos de todas las edades encuentran un lugar para sobrevivir, este domingo de pascuas, tuvieron un rato de esparcimiento mezclado con temor, al encontrarse con una víbora Yarará, que de repente apareció de entre las montañas de basura. Apareció entre montañas que cobijan  amplios pasillos,  que en su totalidad configuran el "shopping de los pobres", como ellos lo llaman.

Uno de esos vecinos se comunicó con Sur Cordobés para que la población esté al tanto del peligro al que muchas familias inevitablemente se exponen porque no pueden encontrar en otros ámbitos, el sustento diario.

Este peligro no solo es por la sorpresiva visita de una víbora venenosa, sino además, y ya es de público conocimiento, por los miles de roedores que cada noche vislumbran en la oscuridad, sumado a los reiterados incendios que se generan por los propios gases de los residuos produciendo un humo tóxico para toda una comunidad.

El vecino, habló que el lugar es denominado como el "shopping de los pobres", "es un paseo diario para muchos y para otros como yo durante los fines de semana, y allí podemos encontrar aquello que para nosotros es oro".

De lo que junta en el basural, como cartones, hierros, cobre, chapas, vidrios, "lo puedo vender y la verdad que para mi es pan para pobres, porque me permite obtener un dinero extra que es muy importante y más en estos momentos en que está muy complejo todo".

Cuenta que no solo él vive del basural sino también casi toda su familia, "y es porque no encontramos trabajos para mantener a la familia".

Este domingo de Pascuas, el vecino contó que llegó al basural y empezó con su tarea de recoger aquello que le sirviera, cuando de pronto observa a otro vecino que estaba "a los palos... me acerco y observo que luchaba contra esa víbora, así que, luego de un rato, logramos matarla".

Cuando se le consultó si dieron aviso a las autoridades municipales dijo que no, "la verdad que se nos ocurrió exhibirla, así que la pusimos en un sector para que todos la puedan ver".

La víbora Yarará de 80 centímetros de largo, sin dudas que vista por un especialista puede resultar no ser venenosa e incluso se podría estar hablando de una falsa Yarará (culebra) o de tantas otras especies, pero sin dudas es preocupante y genera temor a quienes necesariamente deben llegarse al lugar.

La Yarará común es un ofidio venenoso, clasificado dentro del grupo de las víboras; además, registra un porcentaje alto de emponzoñamiento, motivo por el que es una especie de importancia biosanitaria, según declaraciones de  la bióloga Elsa Arribas en la web Mis Animales.

Mas allá de dichas precisiones que por cierto son significativas, existen familias que junto a sus hijos asisten a este lugar donde aún persiste la basura que se erige cual si fuera un inmenso espacio con pasillos por donde poder recorrer montañas de basura, e ir "comprando productos en desuso" en el tan antiguo y pujante shopping de los pobres", al cual hoy suman una nueva distracción que es matar víboras, alimentar a cariñosos perros, y correr entre roedores.

Es urgente sanear ese espacio, reconvertir ese antiguo espacio que acobija tanta contaminación invisible a quienes son invisibles y que solos muchas veces no pueden, sino que necesitan que se los tome de las manos, se los mire y se los acompañe con políticas públicas que fomenten cambios, desde todos los ámbitos, para dignificar un trabajo como es el recoger lo que sirve, vender, reciclar, pero con medidas de seguridad en ambientes saludables.

Hoy es una yarará, un roedor, un gas tóxico, e invisibles enfermedades, es una precaria vivienda donde resguardarse de las condiciones climáticas adversas para esperar y no perder... y mañana?. 

El vecino que contó a este medio el descubrimiento, no pudo responder a esta pregunta, solo atinó a bajar su voz y decir: "mañana igual... vivir así es ya de muchos años... y las esperanzas por ahí se van perdiendo, no encuentro otra manera de salir... y juro que lo he intentado, he buscado...pero nada".

El vecino, el cartonero, el que encuentra aquello lo que para otros ya no sirve, es un sujeto al que hay que mirar, y así poder encontrar a alguien que merece ayuda, como muchos, para encontrar oportunidades de trabajo y resignificar su vida.

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