¿Pandemia o ajuste?

Opinión 01 de abril de 2021 Por Luciano Giuliani
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Ayer un médico de Buenos Aires planteó un pico de 35000 casos diarios y ahora un médico cordobés afirma que se llegaría a los 60000 casos diarios si no se termina la presencialidad educativa.
En ambos casos los números son proyecciones, difícil es saber si estos 25000 casos de diferencia entre un análisis y otro son argumentables o si alguna de esas cifras representa un análisis concreto y la capacidad del sistema de salud de contener ese número de contagios.
En ambos casos la noticia se impone como una alarma que sacada de contexto significaría algo así como la posible extinción de la humanidad en Argentina al cabo de seis meses.
El terror se impone, y ese terror se impone de una forma argumental que expone una manifiesta manipulación política.
"La culpa es de la gente", "el gobierno nos da la vacuna, pero la gente no se cuida" y toda clase de argumentos que implican que el descuido individual causa la catástrofe colectiva.
El gobierno libra una batalla contra un enemigo invisible que llega de afuera y se encuentra circulando comunitariamente, todos somos sospechosos de enfermar y por tanto somos potenciales terroristas que podemos contagiar y matar gente.
Este manejo maniqueo creó nuevas costumbres, la clandestinidad en las fiestas, las juntadas, el abuso de poder y el privilegio para los amigos del poder.
Este 2021 parece enfocarse nuevamente en el terror como herramienta de manipulación social, en el medio vemos los datos reales y con números concretos, constatables, una caída del 7,5 puntos porcentuales de pobreza que nos lleva al 43% en un año y cuatro meses de gobierno, una crisis galopante que ya no es ocultable y se ve en el cierre de negocios, en la incapacidad de un comercio de stockear y en la caída brutal del consumo.
A esa recesión se suman problemas de índole política, donde claramente el gobierno trata de sostenerse internamente como un bloque y desde afuera se le ven los privilegios de no realizar recortes en el gasto político, ni una sola rebaja de dieta o sueldo en los altos funcionarios.
Un gobierno con tantos ministerios y tan pocos programas, en un contexto de emergencia sin plan. Un gobierno a la deriva en un año electoral.
Tal vez toda esta ficción farmacéutica se descascare en breve, aunque la realidad, esa realidad que hoy nos toca ver y vivir no tiene aún un plan de resolución y menos aún niveles de organización social con capacidad de ordenar ese entramado para trabajar en la reconstrucción del tejido social.
La generación de empleo no puede ser un tema secundario ante esta crisis de proporciones, no tenemos hoy esos números porque no son la agenda prioritaria. Pandemia mediante, hemos olvidado que de la estructura económica depende la superestructura social, raro progresismo el que gobierna que olvida un concepto básico del marxismo tradicional.
Sin resolver la economía continuamos naufragando en este titanic que ya no tiene pasajeros de primera clase, es momento de aunar fuerzas y criterios comunes de organización social para recuperar el empleo y la producción.
Los números reales nos hablan de una emergencia que no solo pone en vilo a la gran mayoría de la población sino que amenaza la unidad nacional, desde un conflicto casi circense como el de Mendoza a la posible creación de cuasi monedas producto de la estrepitosa devaluación de la moneda nacional como forma de sostenimiento social y administrativo de las provincias.
En definitiva, no se trata de la pandemia, se trata del ajuste.
Como argentinos es necesario frenar el ajuste, porque por este camino a la tierra arrasada que denunciaba el actual oficislismo durante el gobierno de Macri le tendremos que agregar el desmembramiento y las consecuencias sociales de una crisis insuperable.

Luciano Giuliani

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