Directivos de escuelas de Huanchilla coinciden en la necesaria vuelta a la presencialidad pero en un contexto de seguridad

General 06 de marzo de 2021
escuela primaria huanchilla

Desde que se declaró la pandemia de COVID-19 en el mundo en la Argentina, el Gobierno nacional decretó el 20 de marzo del año 2020 el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio que fue tomando medidas con modalidades diferentes conforme se conocían datos que daban cuenta de la situación epidemiológica a la que se enfrentaba.  Un de esas medidas fue la suspensión de las clases presenciales en todas las escuelas por  tiempo indeterminado. 

A partir de esta decisión, uno de los grandes desafíos a los que se enfrentó la educación en todos sus niveles, fue el de garantizar los aprendizajes a través de la modalidad virtual. 

A casi un año, la vuelta a la presencialidad fue una decisión derivada de innumerables consecuencias que fue dejando a su paso la virtualidad. Consecuencias que dejan ver aciertos y desaciertos que serán los grandes desafíos a enfrentar.

Y hoy a una semana donde la mayoría de los colegios de todo el país abrieron sus puertas, y los que no por la necesidad de resolver cuestiones que impiden el regreso a las aulas, la comunidad educativa se reencontró. 

En este contexto, Sur Cordobés dialogó con la Directora del Instituto Secundario de Huanchilla, Marianela Bonamico y Mónica Ceballos Directora del Centro Educativo Domingo F. Sarmiento, para ahondar en aquellas consecuencias que dejó la virtualidad y las expectativas puestas en este regreso a la presencialidad.

Huanchilla es una localidad ubicada en el departamento Juárez Celman, donde allí convergen los centros educativos en todos sus niveles, y al igual que en el resto del país, no se estuvo ajeno a lo que la virtualidad fue dejando a su paso y sin dudas las expectativas en este reencuentro, no distan mucho de un contexto general, aunque con matices acordes a su realidad.

A una semana del inicio de las clases presenciales, las docentes entrevistadas coinciden en que es positivo para toda la comunidad educativa esta vuelta a las aulas, porque permite ese encuentro con el otro, de una manera mas significativa, como así también permite resignificar esos espacios escolares como lugares seguros, no solo en cuanto a su infraestructura o a las medidas sanitarias para evitar la propagación de enfermedades, sino también desde las emociones. Emociones que emergen cuando se produce ese encuentro personal, donde confluyen las palabras, las miradas, en un espacio insustituible de sostén y fortalecimiento como son las aulas.

Marianela, directora del Instituto Secundario expresa que, el regreso a la nueva presencialidad es positivo tanto para los docentes como para los alumnos, aunque resalta que el cumplimiento de las normas de seguridad plasmadas en el protocolo elaborado por el Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba es “fundamental para sostener la continuidad en las aulas".

Por su parte la directora del nivel primario, Mónica Ceballos, destaca  que esta vuelta a la presencialidad es muy acertada, “entendiendo que es un  derecho que todo individuo tiene de acceder a la educación para su desarrollo de la mejor manera posible”.

Cuando se anunciaba la vuelta a la presencialidad, cada docente, cada directivo,  fue creando sus propias expectativas, atravesadas por sensaciones diversas, y en este sentido Marianela dice que,  a pesar de que  este regreso demandó un intenso trabajo en equipo para poder dar respuestas a escenarios diversos y heterogéneos,  pudo evidenciar la buena predisposición de toda la comunidad educativa.

Y en ese contexto siente que están abordando este gran desafío de la mejor manera y bajo un excelente clima institucional.

Para Mónica, más allá de la demanda lógica después de un año atravesado por la virtualidad, este regreso a la escuela le generó una sensación muy extraña, “porque si bien de a poco vamos regresando a la normalidad de la vida escolar, estamos muy atados a un protocolo sanitario, lo que hace que nos encontremos a veces más pendientes del mismo,  que de los estudiantes”, aclara.

Pero, a pesar de ese punto quizás a revisar, Mónica dice sentirse feliz de volver y más cuando observa la excelente respuesta de los estudiantes ante los cuidados pautados en el protocolo institucional  

En relación al protocolo dispuesto por el Ministerio de Educación, para un regreso seguro a las aulas, tanto Marianela como Mónica, coinciden en que el mismo se pudo adaptar a las instituciones educativas.

Y esto fue “gracias al trabajo en colaboración de los centros educativos, del Municipio, del profesional médico representante del COE y  de toda la comunidad educativa”.

En estas condiciones para la vuelta a la presencialidad, uno de los requisitos es que las escuelas contaran con la infraestructura y condiciones sanitarias adecuadas. Situación que ha derivado en que muchas instituciones educativas no pudieran volver a la normalidad hasta  subsanar dichos inconvenientes.

Sumado, como bien expresa la directora del nivel primario de Huanchilla, que luego de un año de estar cerradas las escuelas, “sin dudas que hubo que hacer arreglos de infraestructura, de lo contrario no se iba a poder comenzar”.

Por su parte la directora del nivel medio, Marianela  contó que la escuela estaba en condiciones aunque tuvieron que incorporar equipos sanitizantes y todo lo relacionado con la señalética según protocolo establecido.

Y en esta necesidad de reacondicionar las escuelas para la vuelta a la presencialidad, ambas directoras coinciden en el apoyo que recibieron del estado municipal de manera “incondicional”.

“Sí por supuesto, contamos una vez más con el apoyo del Municipio, era imposible poder afrontar todos los arreglos con fondos propios a través de la Asociación Cooperadora, así que conjuntamente con el equipo directivo del Instituto Secundario hemos estado gestionando y trabajando junto al intendente Carlos Benitez, para lograr reacondicionar el edificio”, dice Mónica.

En relación a los trabajos realizados, refieren: pintura de interior y frente de las escuelas, arreglos de techos e instalación eléctrica periférica nueva.

Y además el estado municipal, aclararon que provee todos los elementos de sanitización, que permite trabajar de manera segura tanto los docentes como los no docentes y estudiantes.

En cuanto al trabajo desde la virtualidad durante todo el año 2020, Marianela destaca que fue un tiempo de grandes desafíos, tanto para docentes como para estudiantes, “obligándonos a repensarnos como escuela,   debiendo poner en practica nuestra capacidad profesional, y teniendo como prioridad atender las diferentes necesidades de cada estudiante para asegurar las trayectorias escolares en una atapa remota, sosteniendo el vínculo pedagógico”.

Y para Mónica, el año 2020 le sorprendió donde de repente “hubo que improvisar, pero fuimos adaptándonos con el correr del tiempo”.

En este sentido destaca que para lograr que los alumnos aprendieran en la virtualidad, “fuimos seleccionando aquellos contenidos prioritarios y fundamentales que si o si se debían enseñar”.

Reconoce en este trabajo desde la virtualidad, a las familias, “que sin su ayuda y acompañamiento hubiese sido imposible que los estudiantes lograran incorporar los conocimientos que se enseñaron”, destaca. 

Y “no podría decir que fue un año perdido en cuanto a la formación de los estudiantes, porque entiendo que siempre se pueden adquirir nuevos conocimiento de una manera u otra”.

Aunque no deja de reconocer que “los saberes que se obtienen en la presencialidad resultan mas significativos cuando los contenidos pueden ser ampliados en el contexto del aula”, acota Mónica.

Para Marianela, tampoco fue un año el 2020, perdido, “puesto que considero que todos hemos aprendido esta nueva modalidad de la virtualidad, y gracias al apoyo de las familias, la mayoría de los estudiantes lograron adquirir los contenidos priorizados en los distintos espacios curriculares”.

Contener a quienes hoy están en las aulas, es prioritario en un tiempo de incertidumbres generado por los cambios vertiginosos que esta pandemia va dejando a su paso, y en esto los niños son sectores vulnerables con necesidades que logran ser contenidas, en muchos casos, en la vida escolar.

Y para el logro de este fin, quienes hoy transitan esos espacios tienen en sus roles responsabilidades para hacer de la escuela un lugar seguro y para eso deben necesariamente también sentirse seguros.

Seguridad que se vio respaldada cuando se anunciaba que, con la llegada de las diferentes partidas de vacunas provenientes de lugares lejanos, uno de los grupos prioritarios en ser inmunizados serían los docentes, a sabiendas de la necesidad de la vuelta a la presencialidad.

Y para Marianela, que los docentes y el personal de la institución estén vacunados, debería ya ser una realidad, porque si no “la sensación es el de una protección acotada”.

Para Mónica, el hecho que en la comunidad de Huanchilla ya hace más de un mes que no se registran casos activos de COVID-19, en las escuelas se han tomado todas las medidas de seguridad que dispuso el COE local, “ pero sin dudas que los docentes y personal de las escuelas, estaríamos mucho mas seguros si ya estuviésemos vacunados, al igual que toda la población, para sentirnos mas tranquilos, aunque  el temor siempre está presente”, concluyó la directora.

La realidad expresada por ambas directoras de las escuelas de la comunidad de Huanchilla, ratifica una vez más la necesaria vuelta a la normalidad en las escuelas del país. Entendiendo que, a pesar del urgente recurso de la virtualidad donde una pantalla se convirtió en el todo escuela, el único modo de encontrarnos con el otro, de construir verdaderos procesos de enseñanza-aprendizaje, vínculos, sentimientos, miradas, es en ese espacio denominado aula. Espacio que es capaz de convertirse en un mundo lleno de imaginación con la complicidad de los saberes.

Y es en ese espacio precisamente en donde hoy mas que nunca, es fundamental que las condiciones de toda índole no sean solo parches construidos con débiles paredes  para atravesar una crisis sanitaria, y luego dejarlos caer, sin poder hacer de la escuela un "refugio" permanente, irremplazable, y bien como expresa Gustavo Weich, "un espacio de encuentro para aprender".

"La escuela como punto de encuentro central de la comunidad para aprender. Construir sentido de comunidad, como refugio, salir del hastío, aburrimiento y miedo, para involucrarse a hacer entre todos/as. Hacer de la escuela un refugio de un afuera que hoy resulta amenazante es invitar a la comunidad educativa a ser parte de esta nueva etapa. Nos sentimos seguros si hacemos algo, si somos parte, si somos grupo, si aquello que vivimos nos permite ser parte de la reconstrucción. Porque después o mientras tanto será reconstruyéndonos la oportunidad para hacer de la escuela más que nunca un espacio de encuentro con los otros, donde el desafío será comprender que ese otro soy yo y que juntos sentiremos que no estamos solos, que somos parte de un todo que siempre será mejor que las partes". (Gustavo Weich, director general, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, publicado en  el material "El Reencuentro en las vuelta a las clases presenciales", por Unicef.

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