Alta en el cielo Bandera de mi Patria

Especiales 28 de febrero de 2021 Por Norma Peiretti
unnamed

Manuel Belgrano izó el pabellón nacional por primera vez el 27 de febrero de 1812. Y lo hizo en Rosario a orillas del Río Paraná donde hoy se encuentra el imponente Monumento a la Bandera.

Empeñado en avanzar hacia la emancipación hizo formar sus tropas frente a las baterías de artillería “Libertad” e “Independencia”. Y allí ordenó a sus oficiales y soldados jurarle fidelidad diciendo “juremos  vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad”.
Nos cuenta la historia que nuestra enseña patria fue cocida por María Catalina Echevarría de Vidal, hija de inmigrantes vascos y amigos de Belgrano.

“Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme los colores de la escarapela nacional” explicaría Belgrano al  Primer Triunvirato, órgano que  desaprobó la decisión.
Pero Belgrano no llegó a enterarse de esta resolución hasta varios meses después de emitida. Y siguió izando la bandera junto a su tropa. También la hizo bendecir en la catedral de Jujuy por el sacerdote Juan Ignacio Gorriti.

En octubre de 1812 cayó el primer Triunvirato. Las cosas empezaron a cambiar. Asumió el Segundo Triunvirato y este nuevo gobierno le dio impulso a las guerras por la Independencia. También avaló lo actuado por Belgrano. Entonces este noble patriota hizo jurar nuevamente a la bandera por sus tropas a orillas del rio Pasaje, que desde entonces se llama Juramento, en Salta.

La bandera Argentina fue oficializada en 1816 por el Congreso de Tucumán luego de declarar la independencia.
Se convirtió en un símbolo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Pocas figuras como la de Manuel Belgrano despiertan tanto respeto y admiración. Es una de las glorias más puras de nuestra historia.

En el pasado año 2020 se cumplieron 250 años de su nacimiento y 200 años de su muerte. Por ese motivo se lo decretó “Año del Gral. Manuel Belgrano”. Sigamos homenajeando por siempre a un prócer que luchó incansablemente por la emancipación sudamericana y por la educación. Y mirando al cielo nos legó los colores de nuestra bandera.

En sus pliegues debemos refugiarnos y unirnos en ideales de progreso, solidaridad y armonía social.

TAMBIÉN EN SUR CORDOBÉS