Carta Abierta

Opinión 10 de enero de 2021 Por Luciano Giuliani
luciano g

Creo que la mayoría de los argentinos reducimos nuestros ingresos por la pandemia, muchos perdieron sus fuentes de trabajo, otros cerraron sus negocios y tal vez los que tuvieron un poco de contención por parte del Estado fueron los que están en una pobreza extrema o en la indigencia.

Hoy leo una entrevista exclusiva que dio el presidente al diario Clarín desde la quinta de Olivos, donde habla que algunos integrantes del Frente de Todos quieren una revolución y aclara que él no quiere eso, mucho menos con un 40% de gente que no los quiere votar.

Eso me llevó a acordarme del mismo presidente en 2020 diciendo que un punto más o menos del PBI no importaba (en realidad fueron 10,5 puntos del PBI). Y no importaba según el presidente, si lo que debía hacerse era frenar la economía para cuidar la salud.

A propósito de eso, el presidente aclaró que era demagogia bajarse los sueldos (que por cierto están bastante por encima de los de un laburante o un comerciante medio), y no los bajaron.
Sólo ajustó a los jubilados, impuso paritarias a la baja y no mejoró ni un poco el salario de los trabajadores considerados esenciales.

Finalmente, para mostrar su desprecio a los argentinos que trabajan, sostuvo a Victoria Donda que tiene una trabajadora de servicio doméstico de manera informal, cuando son excusas porque podría estar acorde a la ley, ya que el régimen previsional simplificado durante el gobierno kirchnerista permite con gran facilidad registrar formalmente el trabajo de ese personal. Es decir, tiene una trabajadora sin aportes.

Sucede que luego, su gobierno y sus adherentes, dan discursos lacrimógenos sobre el empleo informal y la necesidad de moratorias previsionales para "amas de casa".
Su mismo gobierno es el que apunta de forma artera y maliciosa contra los jóvenes, acusándolos de ser irresponsables y causantes de la alta tasa de contagios, como si la irresponsabilidad no viniese de las normas emanadas de forma irresponsable por el Estado que regula la vida de las personas. 

En fin, gracias por aclararlo señor presidente, nunca tuvimos dudas que usted no quería ninguna revolución, ni la de la alegría ni la de los humildes de la Patria. Usted solamente viene a mantener las cosas como están, bien desiguales y en favor del capital global, usted es un agente de los intereses globales que defiende su colega Biden.

Los argentinos somos buenos y pacientes, pero como decía Perón, cuando el pueblo se cansa hará tronar el escarmiento.

Un día la taba se da vuelta y podemos parecer mansos, pero tenemos memoria y amamos el suelo que pisamos y la gente que lo habita.

Luciano Giuliani.

TAMBIÉN EN SUR CORDOBÉS